- Dos termómetros.
- Dos vasos de plástico.
- Cinta aislante o rotulador permanente de color negro (o pintura negra).
- Agua.
Lo primero será hacer que uno de los vasos de plástico sea negro, para lo cual rellenaremos la parte exterior enrollando cinta aislante, o bien pintándola con rotulador permanente o pintura en caso de no disponer de cinta. Llenaremos los dos vasos con la misma cantidad de agua, pondremos un termómetro en cada uno de ellos y los sacaremos al exterior en un día soleado para que les dé el sol.
Los alumnos y alumnas tendrán que anotar la temperatura que observen en los termómetros a intervalos, completando una tabla de este tipo:
Los alumnos y alumnas podrán observar que el vaso de color negro aumenta más la temperatura y con mayor velocidad, ya que dicho color absorbe mucha más cantidad de calor (radiación del sol) que el blanco, que es el color que menos absorbe. Si los recipientes se dejasen mucho más tiempo al sol, el agua acabaría evaporándose. Una posible aplicación práctica sería conseguir sal llenando los vasos de agua del mar (o agua con sal diluida) hasta que se evaporara. Estas cuestiones se debatirán y/o realizarán en clase.
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